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"Definitivamente ha ralentizado el mercado de descargas, y
está haciendo lo mismo con los fabricantes de aparatos", dijo Karlheinz
Brandenburg, director de tecnologías de medios electrónicos en el Instituto
Fraunhofer en Ilemenau, Alemania.
Los consumidores hoy en día pueden almacenar miles de canciones en un aparato
tamaño bolsillo, reproducir música y vídeos en sus teléfonos móviles y comprar
álbumes sólo con hacer click en un botón.
Pero para su disgusto, un desconcertante número de tecnologías rivales de
compresión de música y opciones de software antipiratería determinan qué
canciones suenan en qué aparatos.
Apple Computers, Real Networks y Sony han desarrollado cada uno tecnologías
propias de reproducción y antipiratería de gestión de derechos digitales DRM.
Canciones compradas en la tienda de música iTunes de Apple sólo pueden
escucharse en los iPods de Apple. Lo mismo que para Sony.
Brandenburg dijo que advirtió en dos ocasiones a los fabricantes y a los sellos
de música de que corrían el peligro de distanciar a los aficionados y empujarles
a las redes de intercambio de archivos no autorizadas, donde las canciones son
gratuitas y están codificadas en el formato no protegido MP3.
"No escucharon. Quizás pensaron que tenía sentido comercial no tener un
estándar. Es muy extraño", dijo a Reuters al margen de la conferencia
musical Popkomm.
Brandenburg debería ser el último hombre del planeta en quejarse de este punto
muerto. Obtuvo una lucrativa patente en 1986 por desarrollar el MP3 y él y el
Instituto Fraunhofer perciben royalties por la venta de reproductores de MP3,
entre ellos el iPod de Apple.
"El MP3 genérico es el único estándar. Es apoyado por todos", declaró. "Es
una buena noticia para Fraunhofer. Y yo me considero también un hombre rico". |