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Mientras que una gran mayoria de los bibliotecarios mostraron su entusiasmo
por la decisión de Google de incorporar a Internet más de quince millones de
libros , una pequeña minoria ve con preocupación este paso.
Estos consideran que el acuerdo alcanzado por Google con las más importantes
bibliotecas del Mundo podría significar el principio de la comercialización de
estos centros, que han gozado desde tiempos inmemoriables del prestigio de ser
una fuente independiente de conocimiento, sin los mecanismos obvios de la
comercialización o la consecusión de beneficios.
Los ejecutivos de Google dijeron que los libros que digitalizará de las
bibliotecas asociadas serán integrados a su motor de búsqueda global, pero que
no insertará publicidad ni intentará vender libros a los usuarios cuando
presente el texto del libro buscado.
Pero los acuerdos alcanzados por Google con esas instituciones no son
exclusivos, lo que significa que sus rivales, como Yahoo Inc. y Amazon.com,
podrían tratar de aprovechar el mismo material que digitalice Google a fin de
usarlo para sus propios fines.
En otras palabras, aun si Google cumple su palabra de que no abusará de su
iniciativa, otros motores de búsqueda sin la misma ética podrían tener otra
mentalidad, especialmente comercial.
"Hay cierta ansiedad sobre si el investigador estudiantil, el estudiante o el
ciudadano seguirá teniendo un libre acceso público en lugar de ser atraído hacia
una relación de compra con el editor", dijo Duane Webster, director ejecutivo de
la Asociación de Bibliotecas de Investigación.
Pero en todo caso, dijo Webster, el beneficio de ampliar el acceso del público a
aquellos recursos que ahora hacen necesaria una visita física a una biblioteca
pesa más que la posibilidad eventual de ser molestado con anuncios.
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