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1.La Torre Eiffel
Paris, Francia
Altiva, firme e imponente, la torre Eiffel se sostiene en 18,000 piezas
metálicas y su ligereza en el paisaje oculta 7,300 toneladas de hierro a lo
largo de 318 metros.
Obra del ingeniero Gustave Eiffel, esta torre tenía en un principio permiso para
permanecer 20 años en el escenario parisino. Sin embargo, su figura se hizo
indispensable en el paisaje y superado más de un siglo, seguramente permanecerá
indefinidamente como símbolo de Paris y Francia.
La Torre Eiffel ha sido, a veces simultáneamente, sede del periódico Le Figaro,
observatorio, estación meteorológica, telegráfica, oficina postal y hasta pista
de patinaje en hielo del Circo de Moscú. Su poderío ha ejercido cierta tentación
para los deportistas, ha sido inspiración para artistas, un reto para la
ingeniería y es la imagen viva del romanticismo.
En palabras de Roland Barthes, investigador y escritor, la torre Eiffel es un
"Espectáculo mirado y mirador, edificio inútil e irremplazable, mundo familiar y
símbolo heroico, testigo de un siglo y monumento siempre nuevo, objeto
inimitable y sin cesar reproducido, es el signo puro, abierto a todos los
tiempos, a todas las imágenes y a todos los sentidos, la metáfora sin freno; a
través de la torre, los hombres ejercen esa gran función del imaginario que es
su libertad, puesto que ninguna historia, por muy oscura que sea, ha podido
quitársela".
2.La Estatua de la Libertad
New York, Estados Unidos
Este monumento, símbolo de la libertad , es un regalo hecho el 4 de julio de
1884, por el pueblo francés al estadounidense, en conmemoración a la alianza
hecha por las dos naciones durante la Revolución Norteamericana.
Fue el historiador francés, Edoard de Laboulaye, quien propuso desde 1865 que su
país hiciera un regalo conmemorativo a los Estados Unidos de América, en ocasión
del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia. Aunque los
aliados franceses de ese tiempo protestaron por la iniciativa, el escultor
Frederic-Auguste Bartholdi viajó a tierras norteamericanas para entrevistarse
con las autoridades.
Un monumento como el que se proyectaba tenía un costo demasiado elevado, por lo
que se integró una Unión Franco-Americana para reunir fondos. El costo total de
la estatua, que fue de un millón de francos, fue cubierto en su totalidad por el
pueblo francés. Mientras tanto, los norteamericanos aportaron los 250 mil
dólares necesarios para el pedestal.
En su mano derecha, en posición elevada, la divinidad representada en la estatua
porta una antorcha iluminada; en su mano izquierda, la tablilla de la ley que
lleva inscrita con números romanos la fecha del 4 de julio de 1776. Además, una
cadena rota se encuentra a sus pies.
La Estatua de la Libertad fue constituida como monumento nacional en 1924 y está
hecha de un armazón de cobre de 2.4 milímetros de espesor, y su soporte es una
plancha de hierro diseñada por Alexandre-Gustave Eiffel, creador de la Torre
Eiffel de París.
El proceso de su elaboración requirió a Bartholdi construir un modelo de tres
metros, el cual fue aumentado hasta hacer una figura de 11 metros de alto
dividida en secciones. Cada sección fue posteriormente aumentada también y al
final todas ellas fueron colocadas en su sitio en la estructura central. La
Estatua de la Libertad mide alrededor de 46 metros de altura y pesa 225
toneladas.
3.Big Ben
Londres, Inglaterra
Londres, la metrópolis más grande de Europa, se revela como una urbe
cosmopolita, cargada de encantos y de sitios de interés. Caminando por La City,
mientras se visitan los lugares más destacados como Covent Garden, Picadilly
Circus, el Palacio de Buckingham, la abadía de Westminster , el Big Ben se
levanta como el símbolo por excelencia de la ciudad.
A esta gran torre se le conoce como Big Ben por Sir Benjamín Hall , quien fuera
el comisario en jefe de las obras cuando colgaron la campana en 1858. Y, a
diferencia de lo que podría pensarse, el nombre de Big Ben no corresponde a la
torre ni al reloj sino a la campana que pesa 14 toneladas y marca las horas en
la torre del parlamento.
El reloj, la imagen inolvidable de Londres, tiene 4 esferas de 7,5 metros de
diámetro y el minutero mide 4,25 metros.
4.El Cristo Redentor
Río de Janeiro, Brasil
El pasado 12 de Octubre la ciudad de Rio de Janeiro celebró el septuagésimo
aniversario de su monumento más famoso, la estatua del Cristo Redentor, que con
30 metros de altura se levanta en la cima del cerro Corcovado con una vista
imponente sobre la ciudad.
La arquidiócesis carioca encargó la escultura en la década de 1920 y el
arquitecto brasileño Heitor da Silva Costa la inauguró el 12 de octubre de 1931
como un monumento a la Independencia de Brasil, declarada en 1822.
Costa optó por construir la estatua de 1.145 toneladas de esteatita cubierta con
hormigón armado en lugar de metal porque creía que el metal era asociado con la
guerra. Y erigido finalmente en la cima del Corcovado con una vista
impresionante de la llamada Ciudad Maravillosa, el Cristo Redentor se convirtió
rápidamente más en una atracción turística que en un sitio religioso.
De hecho, la estatua es el símbolo y la característica de la ciudad. Con sus
brazos abiertos, abrazando a Río, también ha llegado a ser un símbolo de la
gente y el tesoro más valioso de los cariocas.
En las últimas siete décadas, ha recibido a decenas de jefes de estado, a
millares de peregrinos y a millones de turistas, incluso a la desaparecida
princesa Diana de Gran Bretaña y al Papa Juan Pablo II, quien ofició misa allí
en 1991.
Para apreciar este grandioso monumento, los turistas tienen que tomar ahora un
tranvía hasta la plataforma de entrada y tienen que subir 226 sinuosos escalones
para llegar a la estatua.
5.La Sagrada Familia
Barcelona, España
De todas las obras arquitectónicas que hay en Barcelona y en Cataluña, La
Sagrada Familia es sin duda la que reviste hoy el valor simbólico más
importante. Es el símbolo de la arquitectura barcelonesa modernista y la obra
más influyente de Gaudí.
El Templo nace de la iniciativa privada de Josep Maria Bocadella, que presidía
la Associació Espiritual de Devots de Sant Joseph. Las obras empezaron en 1882
bajo la dirección de Francesc de Paula Villar, quien pretendía dar a la obra un
estilo neogótico, de moda por aquellos tiempos. Pero las diferencias entre el
arquitecto y la municipalidad hicieron que éste renunciara al proyecto. Su
sustituto fue Antoni Gaudí I Cornet quien desde ese momento le daría a la obra
la personalidad propia del arquitecto de Reus.
El Templo posee tres fachadas, una que da a las calles de Marina y Cerdenya,
llamada el Naixament, que fue construida en el año 1891. La segunda es la
Passió, donde se encuentra la puerta de la Fe. Está presidida por el anagrama de
Sant Josep, e incluye grupos escultóricos dedicados a la visitación y a la
infancia de Jesús. En el anagrama de Jesús se observan tres grupos escultóricos:
Anunciación, Natividad y Coronación de la Virgen.
Por último y a la izquierda se encuentra la puerta de la esperanza, con el
anagrama de María y escenas referentes a la sagrada familia.
Las Torres que son el símbolo principal del templo rebasan los 100m de altura y
según los planos por encima de ellas, a 170 m, coronando la cúpula central de la
nave, se tiene que alzar el símbolo del Salvador.
Antes de morir, Gaudí tuvo tiempo de realizar parte de los interiores del
templo. La obsesión del arquitecto por este proyecto era tanta que incluso
dormía en el templo. Se piensa que la distracción por estar ensimismado con la
obra ha podido ser la causa que no le dejó ver el tranvía que lo arroyó en 1926.
Actualmente el escultor Josep Maria Subirachs se hace cargo de las esculturas,
que algunos critican por sus formas estilizadas, que se consideran un tanto
alejadas de la idea original de Gaudí.
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