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Nacido en San Francisco, California, hace
61 años, cuando Silicon Valley no era más que un extenso
desierto al sur de la ciudad, el joven Craig Barret vino al
mundo en una familia humilde. El desierto lo atrajo desde
siempre aunque no imaginaba como su sustancia, la arena,
influiría sobre su vida.
Con esfuerzos familiares atravesó los estudios superiores e
ingresó a la prestigiosa Universidad de Stanford, donde se
graduó en 1964. La especialización elegida: Master en Ciencia.
Claro, en ese entonces, la investigación "tiraba" más que los
negocios y las dot.com no existían. Y por eso siguió
estudiando para obtener un PhD en Ciencia de los Materiales.
Obvio, en ese momento el actual CEO de Intel no imaginaba la
jugada de su destino: tener que manejar una empresa que hace
dinero transformando exquisitamente el material más burdo, la
arena y el silicio, en microchips de computadoras.
Con el doctorado bajo el brazo partió de viaje de estudios
rumbo a una beca posdoctoral que concretó en Inglaterra,
trabajando durante dos años en el National Physical Laboratory.
Ya de regreso en los Estados Unidos, su foco se concentró en
la enseñanza académica y llegó al cargo de Profesor Asociado
en el Departamento de Materiales, Ciencia e Ingeniería de
-otra vez- la Universidad de Stanford. Y como para mantenerse
en el cargo hay que publicar, duro y tupido, en revistas
científicas, Barret fue autor y colaborador de más de 40 "papers"
técnicos y libros de texto sobre las microestructuras y sus
influencias en las propiedades de la materia.
En 1974,
su vida académica finalizó cuando recibió el ofrecimiento de
sumarse a las huestes de la entonces desconocida empresa Intel
con el cargo de Technology Development Manager. En apenas una
década trepó hasta el rango de vicepresidente de la
corporación que -también ella- creció a pasos agigantados.
Para 1990 su cargo era vicepresidente ejecutivo e ingresó al
Board de Directores en 1992.
Todavía le quedaban un par de pasos hacia la cumbre que dio
pacientemente en 1993, cuando fue nominado COO, presidente en
1997 y -finalmente- CEO en 1998.
Desde allí pudo ejercer plenamente los skills desarrollados a
lo largo de su vida. Por ejemplo, viajar incansablemente por
el mundo predicando el evangelio de la tecnología según Intel,
y mezclando técnicas pedagógicas con habilidades de vendedor.
Por supuesto que ese camino lo hizo millonario. Hoy su fortuna
ronda los 400 millones de dólares y la revista Time lo
ubica-año tras año- entre la docena de ejecutivos top del
mundillo digital.
En sus ratos libres gusta seriamente de andar en bicicleta. Y
"seriamente" se traduce en viajes de una semana, recorriendo
1000 kilómetros a lo largo del desierto de Arizona. Además, de
hacerse cortas escapadas mensuales para montar y pescar en su
"rancho" de Montana.
Tal vez
porque siempre se vuelve a las fuentes, en 1999 el gobierno de
los Estados Unidos lo nombró asesor de la Comisión Nacional
para la Enseñanza de las Matemáticas y la Ciencia en el siglo
XXI. Como para poder despuntar el vicio e incorporar a la
enseñanza sus habilidades y sus mañas conquistadas a fuerza de
dirigir a una de las empresas líderes de la época
martes octubre 08, 2002 |