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Interrail se creó en 1972 en el seno del organismo de los
ferrocarriles europeos denominado Union Internationale des Chemins de Fer (UIC)
para facilitar los desplazamientos en tren por Europa a los jóvenes menores de
26 años y mayores de 12 años. Actualmente, es un billete que permite viajar en
este medio de transporte en segunda clase, sin limitación de kilómetros, por 28
países europeos, por Marruecos y por la zona asiática de Turquía. Existen varias
modalidades, cuyos precios dependerán de la edad de la persona que se decida por
esta opción y de las zonas que elija. Se puede comprar en cualquier taquilla de
la empresa ferroviaria Renfe o en agencias de viajes.
La oferta de Interrail se amplió en 1998 y ya existen tres
gamas: “menores de 26 años, mayores de 26 o con esta edad y niños menores de 12
años”, por lo que, hoy en día, todo el mundo puede beneficiarse de esta opción,
según informa un portavoz de Renfe.
Los requisitos para beneficiarse del Interrail son simples: estar domiciliado en
alguno de los países europeos que componen la oferta o en Marruecos, Argelia o
Túnez. También tienen acceso a esta modalidad aquellas personas que puedan
justificar una residencia mínima de seis meses en cualquiera de los sitios
anteriores. Para los que no cumplan estas condiciones existen otras opciones de
pases ferroviarios distintos al Interrail, como es el Eurail.
Qué países visitar Los países por los que se puede viajar con Interrail están
agrupados en ocho zonas (A, B, C, D, E, F, G y H). Sin embargo, no tiene validez
en el país de origen, es decir, un español podrá elegir la zona F, pero sólo
para viajar por Portugal o Marruecos, nunca para circular por el territorio
español, precisan desde Renfe.
Cada
zona engloba los siguientes países:
ZONA A: Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda del Norte) y la República de
Irlanda.
ZONA B: Suecia, Noruega y Finlandia.
ZONA C: Dinamarca, Alemania, Suiza y Austria.
ZONA D: Polonia, República Checa, Hungría, Croacia y Eslovaquia.
ZONA E: Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
ZONA F: España, Portugal y Marruecos.
ZONA G: Italia, Eslovenia, Grecia, Turquía.
ZONA H: Bulgaria, Rumanía, la antigua Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y la
Antigua República Yugoslava de Macedonia.
Las ventas demuestran que los principales destinos de los europeos son Francia,
España e Italia; de hecho, de los 154.000 billetes que se vendieron el año
pasado en toda Europa, 35.000 incluyeron la zona F, donde se encuentra España,
junto a Portugal y Marruecos. Asimismo, los destinos más solicitados por los
españoles son, por este orden: el país galo, Bélgica, Holanda y Luxemburgo (zona
E); Alemania, Suiza y Austria (zona C); Italia y Grecia (zona G), y Gran Bretaña
(zona A).
España ocupa el tercer puesto en la clasificación de los países europeos
vendedores de este billete internacional, superándolo únicamente Inglaterra e
Italia. En 2002 se vendieron 17.352 pases Interrail, lo que representa un
crecimiento del 30% respecto al año anterior. Las comunidades de Madrid y
Cataluña fueron las que registraron mayores ventas, seguidas por las de País
Vasco, Andalucía y Valencia.
Junio, julio, agosto y septiembre, coincidiendo con el periodo de vacaciones
estivales, son los meses en los que se venden más billetes Interrail, sobre todo
en julio. Por el contrario, enero es en el que menos, comenta el portavoz de
Renfe.
Las tarifas se fijan en función de la zona o zonas elegidas y
de la edad de la persona que adquiera este pase, según indican desde Renfe. Con
el billete Interrail de una zona se puede viajar por la misma durante 12 ó 22
días, mientras que con uno de dos zonas, de tres o con el pase global (incluye
todas las zonas), se tiene la opción de desplazarse durante un mes, todos ellos
sin limitación kilométrica.
Los precios, por tanto, son los siguientes:
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ZONAS |
Duración |
MENORES DE 26 |
MAYORES DE 26 |
MENORES DE 12 |
|
1 zona |
12 días |
182 euros |
266 euros |
133 euros |
|
1 zona |
22 días |
219 euros |
318 euros |
159 euros |
|
2 zonas |
1 mes |
285 euros |
402 euros |
201 euros |
|
3 zonas |
1 mes |
329 euros |
468 euros |
234 euros |
|
Global |
1 mes |
389 euros |
552 euros |
276 euros |
En el grupo de menores de 12 años se incluyen los niños de entre 4 y 11 años de
edad, puesto que el acceso para aquéllos que tengan menos de 4 años es gratuito.
El pase Interrail se puede comprar con 60 días de antelación y el usuario es el
que elige la fecha en la que comienzan a contar los días. En un principio, el
billete te da derecho, tal y como exponen desde Renfe, a usar todos los trenes
sin suplemento en segunda clase, pagando un pequeño porcentaje en trenes como
los de alta velocidad o coche-cama.
Como el billete no vale para el país de origen, el tren desde la ciudad en la
que se encuentre el ‘interrailero’ al punto donde comienza la zona que ha
elegido vale la mitad de lo que costaría normalmente. Por cierto, si el viajero
se arrepiente y anula el pase antes del comienzo, “Renfe le devuelve el dinero,
pero no lo sustituye si lo pierde o se lo roban”, según especifican desde la
empresa ferroviaria.
Hay compañías que no se incluyen en la oferta de Interrail, por lo que el
usuario no podrá obtener el pase gratuito. No obstante, sí se podrá beneficiar
de un descuento, que suele ser de un 30 o un 50%. Un ejemplo es el ferry de
Dover (Inglaterra) a Calais (Francia), donde el billete vale la mitad.
En cuanto al coste total que puede suponer un Interrail, es muy difícil
concretar una cifra, ya que intervienen aspectos diferentes y, además, todos
ellos responden a una elección personal, tales como “cuántos países se van a
visitar y cuáles son, dónde se dormirá, en qué sitios se comerá, etcétera”,
declaran desde Renfe.
Si algo
caracteriza al Interrail es, precisamente, que se trata de una modalidad de
viaje muy personal. De todos modos, y en líneas generales, lo primero que hay
que hacer una vez que ya se han elegido las zonas por las que se va a viajar, es
elaborar un itinerario base en el que aparezcan las ciudades principales por las
que se quiere pasar. Siempre que sea posible es aconsejable contar a priori con
los itinerarios y los horarios de los trayectos que se van a seguir, de este
modo se evitan problemas como que no haya trenes a la hora que se quiere salir.
Esa información se puede encontrar bien en Renfe bien en Internet bien en las
estaciones de las ciudades de destino.
Junto al pase de Interrail, se entregan unas hojas donde el viajero debe ir
anotando el itinerario elegido, con las estaciones de salida y llegada y los
horarios, de modo que el revisor lo vaya marcando, explica María Segura, una
‘interrailera’ malagueña, que recomienda hacer uno de estos viajes, ya que,
“además de la experiencia en sí, te familiarizas con Europa, hay una mayor unión
y conoces sitios preciosos”.
En este sentido se pronuncia Alfonso Herráiz, quien manifiesta que “es un modo
muy recomendable de viajar porque es barato, conoces Europa y haces un montón de
amigos”. “Mi experiencia –añade– fue maravillosa, estuve con mi novia en
Bruselas, Brujas, Amsterdam y la Costa Azul francesa, entre otros sitios, y en
el tren conocí a muchísima gente de muy diversos lugares, Chile, Argentina,
Alemania, Holanda, Asturias...; nos juntamos un grupo de treinta personas y fue
genial”.
En función del itinerario, sobre todo en las largas distancias, en ocasiones es
recomendable coger un tren “especial”, señala un portavoz de Renfe, como puede
ser uno de alta velocidad o un coche-cama, aunque para ello haya que pagar un
plus, ya que, generalmente, no es muy alto y permite ahorrar horas en el
trayecto.
El alojamiento es una de las claves para que el Interrail funcione bien, por lo
que, antes de salir, es conveniente informarse sobre las alternativas que se
encontrarán en el camino e, incluso, si es posible, hacer alguna reserva desde
casa. Albergues, campings, hostales, hoteles o pensiones son opciones válidas;
las que se elijan finalmente dependerán de cada uno.
No obstante, Alfonso Herráiz recomienda utilizar los albergues, porque aunque en
los últimos años han aumentado de precio, siguen siendo una alternativa
asequible a todos los bolsillos. Por eso, indica que es conveniente hacerse el
carné de alberguista, ya que “te permite conseguir alojamiento en muy buenas
condiciones y a precios muy baratos”.
Pese a esto, Herráiz insiste en que “es mejor aprovechar la noche para viajar y
así descansar en el tren, que aunque no ofrezca una comodidad increíble, te
permite ahorrar tiempo y dinero”. Además, para coger sitio en los albergues “hay
que llegar a primera hora del día, que es cuando la gente se va y se quedan las
plazas libres, por lo que es mejor planificarse y viajar de noche para llegar
pronto al lugar de destino si es que se piensa estar más de un día en él”.
Poco equipaje es otra recomendación que hacen tanto Segura como Herráiz, puesto
que como afirma éste último “a veces tienes que ir con el equipaje todo el día
porque, aunque en ocasiones puedas dejarlo en las consignas de la estación, no
son muy fiables y es mejor llevarlo todo encima y con un buen candado”. Así,
María Segura agrega que en casi todos los albergues hay lavadora, por lo que no
es necesario ir cargado de ropa, al tiempo que recuerda que en verano hace calor
en Europa y no hace falta “ir cargados con jerseys”.
En el caso concreto de Herráiz, en la mochila llevaba la mitad con ropa y la
otra con comida no perecedera porque, como advierte, “los precios para comer en
Europa son bastantes altos y no muy asequibles para el bolsillo de los
estudiantes, como era mi caso”.
Además, una buena guía es la página de Internet www.inter-rail.org, en la que,
además de información muy útil sobre esta modalidad de viaje, hay un
busca-compañeros que permitirá al ‘interrailero’ ponerse en contacto con gente
que tenga sus mismas inquietudes. En la web verá varias opciones: rellenar un
formulario con sus datos para que le encuentren, buscar directamente en la base
de datos o dejar un mensaje en el foro. Así, si ninguno de sus amigos se atreve
a acompañarle en el viaje, siempre podrá encontrar a otras personas que sí estén
dispuestas a hacerlo.
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