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Lunatic Hotel |
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Y es que a poco más de un mes de lanzada la operación “Vuelta
a la luna” y de que el presidente George W. Bush anunciara que entre el 2025 y
el 2030 se establecería una base permanente en nuestro satélite, ya hay
arquitectos creando proyectos de ciudades espaciales.
Un cráter techado que alberga un hotel de 5 mil habitaciones, una ciudad volante
para 10 mil habitantes, una casa construida con ladrillos de adobe lunar. Estos
son algunos de los muchos ejemplos de una nueva arquitectura: la extraterrestre.
Y no estamos hablando de ciencia ficción, sino de proyectos
serios y basados en conocimientos científicos y en los que la propia NASA,
a través de su División de Proyectos Espaciales Avanzados, mantiene
una posición de liderazgo
"Mi primer proyecto de arquitectura lunar lo hice
en 1984", dice Marc Cohen, integrante de esta unidad.
Experto en el desarrollo de hábitat para la vida permanente en el espacio
y un pionero de la arquitectura espacial, recuerda que
"Soy el segundo arquitecto que entró a trabajar directamente
para la NASA".
Cohen es, además, miembro de Spacearchitects, asociación que agrupa a
arquitectos "espaciales" de distintos lugares del mundo.
Una muestra es que ya existen agencias de turismo espaciales
como la Space Adventures, que ofrecen paquetes de turismo aventura. Y
como obviamente a los turistas hay que albergarlos, ya circulan unos cuantos
proyectos de hoteles espaciales.
El Lunatic, un hotel proyectado por el arquitecto holandés Hans Jurgen
Rombaut y un Hilton de 5 mil habitaciones son los más conocidos de
los que se planean construir en suelo lunar. Otros, como el propuesto por la
constructora japonesa Shimizu, es un hotel volante que gira en una órbita
lunar.
Estas dos estrategias de diseño hotelero, uno en el aire, otro apoyado en el
suelo, no son caprichosas ni casuales. Se trata de las dos tendencias clave de
la nueva arquitectura espacial. A tal punto, que ya divide aguas en el flamante
gremio de los arquitectos "espaciales": unos defienden los edificios orbitales,
otros prefieren los de superficie.
Debates arquitectónicos
"Los arquitectos deben aprovechar las extraordinarias
posibilidades que ofrece la Luna para crear edificios conceptualmente nuevos",
dice el arquitecto holandés
Hans Jurgen Rombaut.
En primer lugar, explican los técnicos, cualquier arquitectura espacial ya se
trate de estaciones orbitales o de edificios de superficie debe dar respuesta a
los requerimientos extremos de los ambientes donde serán emplazadas las
construcciones: días y noches lunares que duran 14 días terrestres, lluvias de
meteoritos, y la falta de aire y agua que obligará a reciclar la orina y el
vapor para producir agua potable.
"Las condiciones de la Luna son tan drásticamente diferentes a las de la
Tierra que para diseñar edificios lunares es imposible confiar en nuestros
conocimientos constructivos más comunes y básicos. Cada concepto, cada cálculo,
cada premisa de diseño debe ser revisado", sostiene Rombaut "Después de
casi 20 años de ver diseños de hábitat espaciales en la Luna y en Marte, tenemos
nuestras propias ideas sobre cómo debería ser el diseño más adecuado",
comenta Anita Gale, ingeniera aeroespacial que, desde los años 80,
organiza para distintos centros de la NASA concursos estudiantiles de proyectos
de hábitat lunares y marcianos.
"Los tres factores que más influyen en un diseño lunar son la prevención
contra la radiación, la producción de electricidad durante las largas noches
lunares y evitar que el volátil polvo lunar ingrese en el interior de los
edificios", explicó Gale desde su oficina de la Compañía Boeing, en Houston,
Texas, donde trabaja en el programa de los transbordadores espaciales.
"Para diseñar un edificio en la Luna, hay que proponer soluciones prácticas
para condiciones extremas, como los altos niveles de radiación (no hay capa de
ozono), las temperaturas extremas (120°C de día y 160°C bajo cero, de noche) la
falta de atmósfera y la poca gravedad", agrega Rombaut.
Este arquitecto holandés es también ingeniero y titular de
Lunar Architecture,
un grupo de investigación en hábitat lunar apoyado por la Agencia Espacial
Europea (ESA) aplicó algunas de esas soluciones en su diseño del Lunatic
Hotel, dos torres gemelas en forma de boomerang , que emergen 160 metros por
encima del suelo lunar.
Por ejemplo, para proteger el interior del edificio, Rombaut diseñó gruesos
muros triples de 50 centímetros de espesor. La cáscara exterior está compuesta
por una doble pared de roca lunar de 18 centímetros de espesor y una cáscara
interior de 35 centímetros de agua, contenida entre dos planos de vidrio. Según
Rombaut, "el agua absorbe la energía de los rayos cósmicos y, junto con las
piedras, ayuda a mantener constante la temperatura interior".
Pero explica que no todos son problemas: "El hostil ambiente lunar también
ofrece algunas posibilidades excitantes, como la baja gravedad y la falta de
atmósfera, viento y humedad". Gracias a la poca gravedad (1/6 de la de la
Tierra), Rombaut asegura que es posible diseñar construcciones con estructuras
sutiles y esbeltas. "Incluso tan frágiles que jamás podrían ser construidas
en la Tierra." Otro tema importante es el de los materiales por utilizar;
Rombaut lo tiene resuelto: "Debido a los altos costos de lanzamiento y
transporte poner en el espacio un kilo de cualquier cosa no cuesta menos de 10
mil dólares, diseñé el hotel de tal modo que pueda construirse con materiales
obtenidos en la Luna. Solamente las maquinarias y herramientas serían
transportadas desde la Tierra".
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