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Si quiere saber qué tan buen amante es un hombre y cómo se
comporta en la cama, sólo debe observarlo comer. Por lo menos ése es el dato que
da en su libro “Supersexo” la escritora inglesa Tracy Cox.
Por ejemplo, el apetito con que su galán se sienta a cenar refleja ni más ni
menos la potencia de su libido. ¿Interesante? Bueno, y la forma de morder,
masticar y tragar el alimento, hablan de su desempeño amatorio, definiéndolo
como un hombre delicado, brusco, meticuloso o atarantado.
“El típico hombre que no sale del filete con patatas será también el
prototipo de amante de sábado por la noche y postura del misionero”,
explica Tracy, analizando luego que un comensal abierto a probar nuevos sabores
es la mejor pareja para explorar el Kamasutra. |