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Agencias - Pero desde hace unas semanas, el caso de un
astro estadounidense del cine porno infectado con VIH tras filmar con más de una
docena de mujeres sin usar preservativos tiene encendidas las alarmas de la
industria en California, y ha suscitado críticas de los actores brasileños a sus
colegas en Estados Unidos, informa AP.
La industria estadounidense del cine adulto garantiza exámenes médicos para
prevenir la propagación del VIH. Pero esas pruebas son pasadas por alto en
Brasil debido a los costos y a su poca confiabilidad.
La industria del cine porno brasileña ha dependido por años del uso de condones.
Darren James, el actor estadounidense que contrajo el virus aparentemente en
Brasil, y que contaminó a por lo menos una actriz al regresar a Estados Unidos,
’’asumió un riesgo que muchos actores brasileños no toman’’, dijo
Evaldo Shiroma, quien encabeza la Asociación de la Industria Erótica de
Brasil.
Como muchos otros países, Brasil no exige la prueba de VIH a los actores de
películas porno, y los actores estadounidenses que trabajan aquí casi siempre
regresan a su país para filmar más cintas, aumentando el riesgo de propagar el
virus.
James había trabajado con 13 actrices a su regreso a Estados Unidos cuando una
prueba de sangre mostró hace dos semanas que era sero positivo. Una de sus
compañeras de trabajo, Lara Roxx, también dio positivo en las pruebas. Desde
entonces, más de 50 personas que trabajaron con James y Roxx han sido
suspendidas por la industria hasta nuevas pruebas.
Cerca de 30 compañías detuvieron sus producciones, literalmente paralizando un
negocio con sede en el valle de San Fernando, en California, que genera unos
4.400 millones de dólares anualmente.
La industria del cine adulto en Brasil produce mucho menos, cerca de 290
millones de reales (unos 100 millones de dólares) cada año, según estimaciones
de la industria. Pero se piensa que el negocio es el segundo más grande en el
mundo, después del de Estados Unidos, y que crece rápidamente.
Hay docenas de compañías productoras en Sao Paulo, la ciudad más grande de
Brasil. Las películas son tan aceptadas que vídeos y copias en DVD son ofrecidas
en kioscos de periódicos en las esquinas.
Desde hace pocos años, una cantidad creciente de directores de películas porno
de Estados Unidos y Europa llega a Brasil en busca de nuevos talentos tratando
de sacar ventaja del colapso en el 2002 de la moneda local, el real. ’’Se ha
convertido en el lugar adecuado para ir’’, dijo Tim Connelly, editor
de la revista de cine porno AVN, de California.
’’Lo que lo hace atrayente son los bajos costos y las mujeres bonitas’’.
Pero los productores escogieron el país del hemisferio con mayor cantidad de VIH
después de Estados Unidos.
Generalmente llegan a Sao Paulo o Río de Janeiro, donde está el 60% de los
540.000 brasileños con VIH, según el Banco Mundial. Aunque la industria del cine
porno no está regulada, la mayoría de las empresas honran un acuerdo de
caballeros que exige a los actores usar preservativos.
Los actores no pueden pagar pruebas regulares de VIH que cuestan 140 dólares, y
los productores temen ser demandados por los actores infectados en el trabajo.
’’Pueden hacerse la prueba y luego salir de juerga y contraer el VIH, pero la
prueba saldría negativa’’, dijo Norberto Brunni, director de mercadeo de la
compañía de Buttman Brasil.
’’Usamos los mejores condones del mundo, y ésa es la seguridad del negocio’’.
Casi 80% de las películas porno brasileñas son con actores que utilizan
condones. Y casi la misma proporción de cintas estadounidenses presentan actores
que no los usan.
Los ejecutivos de la industria en Brasil afirman que la mayoría de los
estadounidenses que filman en Brasil exigen a sus actores grabar escenas de sexo
sin protección.
Los brasileños aceptan cada vez más películas eróticas con actores que usan
preservativos, resultado de la campaña oficial de prevención que ha distribuido
gratuitamente millones de condones e invadido los medios con anuncios
promoviendo su uso, particularmente durante el carnaval de Río.
Durante la 8va Feria Anual Erótica, la semana pasada en Sao Paulo, los actores
porno brasileños dijeron que los directores estadounidenses con frecuencia traen
a sus actores, pero contratan actrices brasileñas que representan generalmente
el papel de prostitutas y están dispuestas a filmar escenas sin condones.
Los brasileños ganan unos 500 reales (unos 175 dólares) por escenas de sexo con
condones, pero pueden duplicar ese ingreso si graban sin usarlos. Reconocidos
actores brasileños, sin embargo, advierten que eso es arriesgado.
’’Creo que la forma en que lo hacen los americanos es absurda’’, aseguró
Lana Starck, una actriz de 28 años, hablando antes de realizar un acto de
desnudismo en el escenario que tuvo la compañía Buttman en la feria.
’’Deberían aprender de nosotras -porque la prueba de VIH no significa nada- y
utilizar condones siempre’’, agregó. Miembros de la industria del cine de
adultos de Estados Unidos afirman que el sistema brasileño anti VIH en la
filmación de películas debería ser adoptado en su país para asegurar la
seguridad individual y la supervivencia de la industria.
’’Pensábamos que éramos inteligentes haciendo las pruebas, pero fuimos
ingenuos’’, dijo Suze Randall, productora de películas porno en California.
’’Nadie quiere trabajar con condones, pero probablemente ésa sea la única
forma de hacerlo’’, agregó.
Pero, ¿seguirán los consumidores estadounidenses de películas pornográficas
comprando vídeos y DVD que muestran a actores con condones? ’’El mercado
tendrá que aceptar lo que nosotros le demos’’, sentenció Randall.
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