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Las flechas de Cupido provocan en el hombre una fuerte caída
de la hormona masculina denominada testosterona, mientras que las mujeres sufren
el efecto inverso: los niveles de la hormona responsable de la agresividad y el
apetito sexual aumentan.
Por lo tanto, las eternas diferencias entre sexos que hacen pensar a algunos que
los hombres provienen de Marte y las mujeres de Venus pronto se difuminan, de
acuerdo con ese estudio.
El descubrimiento, hecho por un equipo de científicos italianos de la
Universidad de Pisa, se basó en el estudio de doce mujeres y doce hombres, que
se habían enamorado a lo largo de los seis meses anteriores.
Sus resultados se compararon con otro grupo de 24 personas solteras o con
relaciones estables. "Los hombres enamorados mostraron
concentraciones inferiores de la hormona testosterona, vinculada a la
agresividad y al impulso sexual, que otros hombres" que no se sentían
enamorados, informó el miércoles la revista New Scientist.
"En contraste, las
mujeres enamoradas mostraron una mayor concentración de testosterona que sus
homólogas" no enamoradas, según el estudio.
En conclusión, indica Donatella Marazziti, responsable de la
investigación "los hombres fueron un poco más mujeres y las mujeres un poco
más hombres"."Es como si la naturaleza quisiera eliminar las
diferencias entre hombres y mujeres, porque en ese momento es importante para la
supervivencia" del amor, explicó.
A su juicio, "era como si la naturaleza quisiera eliminar las diferencias entre
hombres y mujeres, porque es más importante sobrevivir y emparejarse en ese
estado".
Además, los expertos encontraron también altos niveles de cortisona entre los
voluntarios, lo que hizo pensar que el cortejo resulta estresante.
Pero Andreas Bartels, del University College de Londres, cuestionó los
resultados de la investigación y relacionó los cambios hormonales con el
incremento de la actividad sexual.
En su opinión, en esos momentos existe un gran cantidad de afecto, pero también
"una enorme actividad sexual".
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