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Mientras la capital se engalana para recibir a los invitados
al enlace y para ser vista por millones de telespectadores en todo el mundo,
ciudadanos de todas partes del mundo se arremolinan estos días en torno al
escenario de la boda: el Palacio Real y la Catedral de La Almudena, informa
Reuters
"Yo tengo grabadas las dos bodas de las infantas, y ésta también la voy a
grabar", dijo Remedios, de 64 años, que el martes se desplazó hasta allí
desde Alcorcón con unas amigas, pero el sábado estará frente al aparato de
televisión.
Remedios se encontraba dentro de la Boutique Conmemorativa, que se abrió el
pasado 16 de febrero en la calle Mayor, con todo tipo de artículos sobre el
esperado enlace del heredero de la Corona, de 36 años, con la joven periodista y
divorciada, de 31 años.
A ninguna de las tres amigas de Alcorcón les gusta la idea de que la futura
princesa de Asturias sea divorciada, aunque ése es el único `pero' que le ponen
a la boda.
"Por lo demás, con que sea la mitad de buena de lo que es la reina actual nos
conformamos", dijeron las tres mientras miraban los artículos expuestos,
cuyos precios varían desde el euro de un marca páginas hasta los 550 euros que
cuesta la réplica en oro blanco del anillo de pedida de la novia.
"Desde que abrimos ha entrado mucha gente, pero desde hace dos semanas es
incesante, no damos abasto", dijo Estela, una de las dependientas de la
boutique.
La dependienta afirmó que entre 10 y 15 personas habían comprado ya el artículo
más valioso de un catálogo en el que figura desde todo tipo de menaje, material
de papelería, vino, ropa - camisetas y gorras - , pinturas y libros, hasta
artículos menores como dedales, llaveros, pastilleros, abanicos, etc.
La tienda de `souvenirs' que se encuentra dentro del recinto de la catedral de
La Almudena también se ha topado con un filón de oro inesperado.
"Es increíble, estoy sorprendida. Al principio pensé que lo de los `souvenirs'
no iba a ser para tanto. Pero ahora mismo tengo artículos agotados y se sigue
vendiendo sin parar", dijo el martes su propietaria, Isabel Mesquida.
"Muchas señoras, especialmente del norte (de Asturias) me venían pidiendo
dedales de plata, así que los encargué para la ocasión (su precio es de unos 35
euros)", añadió.
Para los vecinos de la zona, el acontecimiento supone un entretenimiento añadido
a sus vidas, especialmente a los jubilados que, como Antonio Fernández, se
pasean diariamente por delante del palacio y de la catedral como si fuera el
salón de su casa.
Antonio Fernández asegura que no es cierto que los vecinos estén molestos con
todos los preparativos y el dispositivo de seguridad desplegado para la ocasión,
más bien al contrario.
"Conozco a una vecina que cuando se ha enterado que el cortejo nupcial no
pasaba por la calle Mayor se ha llevado un disgusto, porque quería invitar a las
amigas a verlo al balcón", dijo |