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El sujeto de apellido Smith -un maestro de escuela casado y
padre de tres niños- se metió al chat sin sospechar la tormenta que se le
vendría encima. Inició una conversación con cierta chica que dijo tener 13 años
y que se llamaba “keely-kandy69u”. El asunto degeneró rápidamente. “Puedo
ayudarte con tus ejercicios de matemáticas y luego enseñarte los placeres del
sexo”, le largó pronto el profesor a la muchacha.
“Keely” le siguió la corriente y lo animó a mandarle su foto, su dirección y su
número de teléfono celular. Fue la condena de este maestro de Detroit, pues esa
misma tarde todos estos datos aparecían en la página de internet de la
organización Perverted Justice (www.perverted-justice.com), cuya misión
es hacerle la vida imposible a este tipo de enfermos de la mente, según informó
el diario francés “Le Monde”.
Smith se dio cuenta del hoyo en que se había metido cuando la supuesta “Keely”
le dijo: “Le aconsejo mirar nuestro sitio en internet. Usted es un hombre
terriblemente enfermo y su vida acaba de ingresar en un espiral oscuro”.
Los días siguientes fueron una tortura para Smith. El equipo de Perverted
Justice comenzó a acosarlo. Las “funas’’ en su contra se multiplicaron en su
casa, en su trabajo; además, todos sus colegas, jefes y los padres de sus
alumnos fueron advertidos de sus actividades “extraprogramáticas”. Incluso se le
avisó a la prensa local. Finalmente, Smith optó por abandonar la ciudad.
Táctica
“No siento lástima por esta gente. Él mismo se puso la soga al cuello. Hoy no
puede acercarse a un aula y eso lo considero una victoria personal”, declaró
“Keely”, quien en realidad tiene 29 años y es uno de los tantos voluntarios que
tiene la organización, que ya ha “funado’’ a más de 600 potenciales pedófilos.
Para lograr sus objetivos, el actuar de la milicia sigue un código, respetado
irrestrictamente: jamás son ellos quienes establan primero la conversación en el
chat; verifican la identidad del enfermo mental llamándolo al teléfono; le
recuerdan repetidas veces que está conversando con un menor; y se aseguran de
que tiene intenciones de mantener relaciones sexuales con un niño. Incluso, si
es necesario, entran en detalles pornográficos.
Sin embargo, la justicia es poco lo que puede hacer en estos casos. Son
rarísimas las ocasiones en que alguno ha derivado a los tribunales. El sheriff
de Detroit, por ejemplo, renunció a procesar a míster Smith: “Jamás se
encontró con la adolescente con la que creía estar hablando. ¿Además, cómo
comprobar que él es el autor de los mensajes?”
En Perverted Justice están conscientes de eso, pero no les importa mucho. Ellos
se declaran felices de que sean humillados en público y esgrimen que el escarnio
es suficiente para enfriar a un pedófilo en barbecho.
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