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En la ciudad de Kaliningrado, en la costa báltica
rusa, hay literalmente un lío de faldas. El gobernador regional, Oleg Shlyk
ordenó a las empleadas del gobierno local que no usaran minifaldas, que
eliminaran las joyas llamativas y que atenuaran el maquillaje. La justificación
para tan arbitraria medida fue que las rusas despertaban “los instintos
animales” de sus colegas masculinos.
“Desde luego que una mujer debe llamar la atención de un hombre pero no al
grado de propasar las normas y de despertar, no ya instintos de tipo
empresarial, sino solamente instintos animales”, explicó Shlyk a la
televisión rusa.
Obviamente el decreto indignó a muchos hombres y mujeres de la región. “Si
eso lo distrae (a Shlyk), entonces ha elegido el trabajo equivocado y si no
puede controlarse para dirigir correctamente su energía debería cambiar de
rubro”, dijo Yuri Matochkin, un diputado del parlamento regional---
En una calle de Tel Aviv, ellos deben ir por una acera y ellas por otra
Las ideas del dirigente ruso pueden sorprender, aunque más ha sorprendido la
propuesta de los ortodoxos judios que buscan poner fin al contacto con el sexo
femenino que puede producirse si ambos sexos comparten la misma acera.
“Santa separación” se denomina la estrafalaria iniciativa de un grupo de
judíos ortodoxos, que pretende que hombres y mujeres caminen por aceras
separadas. De hecho, ya tapizaron con carteles la calle que recuerda al “rabino
de Woyshwa” en el barrio Bene Barq de Tel Aviv. El
objetivo, según el diario israelí “Maariv”, es poner coto a la promiscuidad
entre ambos sexos. Si los varones ocupen la vereda oeste y las damas la este,
según los ortodoxos, “no hay peligro de que se rocen”.
El cartel precisa que la severa medida abarcará a los niños y será impuesta, por
el momento, durante el sábado y los días festivos, jornadas en que la mentada
arteria está particularmente transitada, haciendo imposible evitar el contacto
físico entre las personas.
Según un reportaje del diario argentino “Clarín”, la gente del barrio ha
mostrado particular respeto a la medida, dando cuenta de su pertenencia a la
citada corte rabánica. Sin embargo, en el mundo laico la iniciativa ha causado
reacciones de incredulidad y burla.
Esto se debe a que si la idea se extendiera a todo el suburbio de Bene Braq,
chocaría con el funcionamiento de autobuses para judíos timoratos. Se trata de
vehículos en los cuáles hay ingresos separados para hombres y mujeres, pero
ambos del mismo lado. Por ese motivo, si la parada coincide con una acera unisex,
necesariamente la mitad de los pasajeros no podría bajar. |