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Uno tras otro, los adolescentes llegan a la oficina del Dr.
David Rothner con la misma queja: dolores de cabeza casi diarios, pese a estar
consumiendo analgésicos cuatro, seis y hasta ocho veces a la semana, informa AP.
Muchos reciben un diagnóstico de dolores de cabeza en rebote, un círculo vicioso
en el que mientras más una persona usa analgésicos, más probable es que los
dolores de cabeza ataquen entre dosis.
Los especialistas dicen que no es raro que los adultos caigan en esa trampa, y
una revisión por Rothner de los récords de la Clínica Cleveland indica que un
sorprendente número de adolescentes y niños hacen lo mismo.
El uso excesivo aumenta los riesgos de efectos secundarios como hemorragia
estomacal y daños al hígado, problemas que mucha gente no sabe que ocurren
incluso con los medicamentos sin prescripción.
"Tres dosis a la semana es probablemente excesivo. Eso no es bueno para la
salud, ni para los dolores de cabeza", dijo el doctor David Dodick, neurólogo en
la Clínica Mayo en Scottsdale, Arizona. Los padres deben hacer todo lo posible
para prevenir el uso excesivo de analgésicos por sus hijos. "Eso significa un
manejo mejor de los dolores de cabeza".
Algo que la gente no entiende, dice Rothner, es que el uso excesivo de hecho
empeora los dolores de cabeza en algunos casos.
Los médicos no pueden predecir quiénes corren más riesgo, pero las personas con
historia de migraña en la familia parecen más propensos al problema de los
dolores de cabeza de rebote, el doctor Jesús Eric Piña-Garza, a especialista en
la Universidad Vanderbilt.
Entonces, ¿cómo se pueden usar los analgésicos comunes para el dolor de cabeza?
Piña-Garza y Rothner dicen que no más de dos veces a la semana.
¿Qué son?
Son medicamentos que se encargan de controlar o calmar sensaciones dolorosas
leves, moderadas o intensas, que frecuentemente son motivo de malestar. Tienen
la capacidad de aliviar dolores producidos por golpes, heridas, fiebre,
torceduras, quemaduras o cuando son síntoma de algún padecimiento, como
bronquitis, gripe o resfriado, entre otros.
El tratamiento del dolor incluye dos tipos de analgésicos: opiáceos (narcóticos,
no pueden ser automedicados) y no opiáceos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno,
dipirona y paracetamol, de libre acceso). Hay otras sustancias, que aunque no
son analgésicos, tienen la propiedad de aliviar o calmar el dolor, entre ellas
se encuentran el naproxeno (antiinflamatorio), benzocaína y lidocaína
(anestésicos) y la cafeína (estimulante que incrementa los efectos de un
analgésico).
Precauciones
-Siempre debe administrarse con agua, nunca con café, refresco o bebidas
alcohólicas porque pueden producirse efectos indeseables, por ejemplo, daños al
hígado.
-Las personas con trastornos estomacales, como gastritis, colitis o úlceras
deben tomar los que sean inofensivos con la mucosa del estómago, como el
paracetamol.
-No deben tomarlos mujeres embarazadas, ya que su acción puede dañar el
mecanismo de coagulación de la sangre del bebé.
-Deben evitarlos las personas con antecedentes de alergia y las que tienen
problemas en riñones.
-Los niños que padecen varicela o influenza no deben tomar ácido
acetilsalicílico, pues ello se relaciona con la aparición del síndrome de Reye
(enfermedad que se genera después de una infección viral que daña al cerebro,
hígado y riñones, que se caracteriza por vómitos continuos, pérdida de energía,
irritabilidad, dificultad para reconocer a los miembros de la familia y
convulsiones). En estos casos debe consultarse al médico para que prescriba un
fármaco especial que alivie el dolor.
-Debido a que en cualquier momento se puede sufrir dolor, se recomienda tener
analgésicos, tanto para niños como para adultos, en el botiquín de primeros
auxilios. |