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Este fenómeno, denominado "trauma postcolonial", tiene como
responsable a la influencia de los medios de comunicación occidentales, que
reflejan estereotipos de belleza incompatibles con un porcentaje abrumador de la
población africana.
Millones de féminas en países como Senegal, Togo y Mali pretenden con la
"decoloración" subir en la escala social y sentirse más a gusto consigo mismas.
Según el diario mexicano "Mural.com", el uso de sustancias que aclaran la piel
conocidas genéricamente como khessal es generalizado en África. Las mujeres
pierden melanina y contraen enfermedades cutáneas que van desde quemaduras,
manchas y estrías hasta cáncer de piel.
Aunque hay más de 100 marcas de líneas que se venden legalmente, su alto costo
hace que muchas féminas recurran a productos caseros, que contienen detergentes
y ácidos.
"Los efectos son devastadores’’, dijo Bassirou Ndiaye, dermatólogo y
miembro de la Asociación Internacional de Información sobre la Despigmentación
Artificial, con sede en Senegal, Francia y Mali. Entre sus objetivos figura que
la Organización Mundial de la Salud (OMS) considere el khessal un problema de
salud.
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