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Agencias - Los entusiastas de "Casablanca", la película de
1942 que transcurre en la mayor ciudad de Marruecos, saben que gran parte de la
acción se vive en un lugar de intriga conocido como "El Café de Rick",
donde Humphrey Bogart e Ingrid Bergman reanudan una historia de amor. La mayor
parte de la película fue filmada en un estudio de Hollywood y los visitantes que
llegaban a Casablanca esperando saborear la atmósfera del café norteamericano
quedaban decepcionados. Ahora la leyenda se ha convertido en realidad.
"Tras 60 años de renovación, dice la dueña, Kathy Kriger, el Café de Rick ha
reabierto".
Kriger, diplomática estadounidense convertida en empresaria, se enamoró de
Marruecos cuando trabajaba como consejera comercial para el consulado de Estados
Unidos en Casablanca, ciudad que es el centro económico del país. Como deseaba
quedarse cuando su empleo culminó en 2001, Kriger tuvo la idea de abrir un Café
de Rick en honor a la película en la que Bogart interpreta al dueño del bar,
Rick Blaine.
"No podía creer que nadie lo hubiese hecho antes", dijo.
No es una réplica
En octubre de 2001, la idea dejó de ser un sueño y se convirtió en una misión.
Los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos fueron un factor. "Tras el
11 de septiembre sentí que Marruecos necesitaba esto para su imagen
internacional", dijo Kriger, natural de Oregón.
Y cuando militantes islámicos suicidas relacionados con Al Qaeda atacaron
Casablanca en mayo de 2003, su determinación aumentó.
"No pensé en rendirme ni un segundo. Era exactamente lo contrario", dijo.
Los cinco ataques coordinados -sobre objetivos a no mucha distancia del Café de
Rick-, acabaron con la vida de 45 personas, incluidos doce suicidas.
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