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El fotógrafo exclusivo y preferido de Marlen Olivari, el
mismo que retrató a Quenita Larraín para la revista "H" y "Luz", Federico de
Bartolo, junto a su colega, el reconocido fotógrafo publicitario Gabriel
Schkolnick, confiesan que aunque no seguían la escuela del francés Henri Cartier-Bresson,
sí sienten que tras su muerte su genialidad y particular sensibilidad jamás
serán reemplazadas.
Reconocido como el padre del fotorreportaje, Cartier- Bresson capturó con
precisión y belleza hechos históricos como los funerales de Gandhi, la
liberación de París y la desestalinización de la URSS. Por esto y mucho más sus
colegas, desde el otro lado del continente, hoy lo recuerdan.
Gabriel Schkolnick, fotógrafo publicitario y colaborador de la revista "Blank’’,
reconoce que los genios son pocos y cuando mueren queda un vacío irremplazable.
"Estoy muy agradecido por lo que dejó en la tierra, pero a cada uno le toca su
momento", aclaró y agregó que su legado es la entrega de una mirada mucho más
estética, que no sólo fue registro. "Su gracia es la sutileza para evocar
emociones a través de la captura del gesto preciso y me sumo al duelo de la
fotografía", aclaró.
Schkolnick reconoce que Cartier-Bresson junto a Bill Brandt han sido una bonita
escuela para muchos fotógrafos, aunque no sea la suya. "Yo derivé a otro estilo
y hago algo que no tiene nada que ver con lo que hizo él, pero claramente es un
ser admirable".
En tanto, Federico de Bartolo, afirma que en realidad no recoge mucho de la obra
del artista. "Su obra no me conmueve, es que Bresson ni siquiera es fotógrafo,
sino que es un artista. Él lo que hace es arte puro", concluyó.
El ojo del siglo Apodado "el ojo
del siglo", Cartier-Bresson, fallecido ayer en su casa en el sur de Francia,
debe parte de su éxito al hecho de haber estado muchas veces "en el sitio
justo en el momento adecuado", así como por desarrollar su talento
fotográfico reflejando en la película aquello que él llamaba "el momento
decisivo".
En una carrera que le llevó a 23 países, Cartier-Bresson retrató la Guerra Civil
española, la liberación de París en la Segunda Guerra Mundial, y la muerte del
Mahatma Gandhi, entre otros acontecimientos.
En 1954, el francés se convirtió en el primer fotógrafo occidental que consiguió
permiso para entrar en la Unión Soviética tras la muerte del dictador comunista
Josef Stalin, en 1953.
Treinta y tantos años después, Cartier-Bresson había dejado de lado su Leica
para dedicarse exclusivamente a su segunda pasión, la pintura.
En internet Una selección de las
mejores fotografías del maestro están disponibles en el sitio de la agencia
Magnum (www.magnumphotos.com), de la que Cartier-Bresson fue fundador.
Otras imágenes pueden verse en la página en la Fundación Henri Cartier-Bresson,
creada junto a su esposa Martine Franck ( www.henricartierbresson.org).
En una nota, la agencia fotográfica Contrasto, que representa a la agencia
Magnum en Italia, ha recordado que algunas obras del maestro están expuestas en
la actualidad en Roma, en la Scuderie del Quirinale, dentro de la muestra
"Italia Doppie Visioni" que está abierta hasta el 29 de agosto.
Mientras, su gran retrospectiva, la más grande jamás organizada, se inaugurará
en diciembre de 2004 en el Palazzo delle Esposizioni de Roma, única etapa
italiana de un tour internacional. |