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El “Sehnsucht” (del alemán, significa nostalgia o ansiedad)
cuenta con 50 asientos, se sitúa en el barrio de Tiergarten y posee una
administradora que también sufrió de anorexia, y durante largos 15 años. Se
llama Katja Eichbaum, tiene 32, y laboró antes como vendedora-oficinista, según
narró el diario británico “The Independent”.
Eichbaum explica la meta de este inverosímil mesón: “Los anoréxicos deben
aprender que salir a comer afuera es algo entretenido”.
Respecto del menú, explica que fue elaborado por un nutricionista y agrega que
los nombres de los platos no aluden a alimentos, sino que a cualquiera otra
cosa. El Hallo (hola, en alemán) es en realidad un manjar a base de langosta; el
Heisshunger (hambre caliente) lleva cordero; el Seele (alma) es un postre de
crema de cappuccino.
Sin embargo, el local no quiere tentar sólo a los anoréxicos, sino que a todo el
mundo. Pero esto le pareció irreal a un crítico de cocina de la revista “Zitty”.
Michael Pöppl comentó: “No estoy seguro de que esto sea un éxito. Los dueños de
restoranes de Berlín son conocidos por innovar, pero creo que los no anoréxicos
se sentirán confundidos al ir a comer a un local para anoréxicos”.
En cambio, a Andreas Schnebel, psicólogo alemán especialista en anorexia, le
pareció una idea fantástica, “aunque tengo dudas de que resulte”. Según Schnebel,
“la terapia normal generalmente falla, y si los anoréxicos pueden reaprender en
este restaurante que comer es entretenido, bueno, pues es genial”. |