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La industria del adelgazamiento florece en el país más obeso del mundo en forma
de un aluvión de libros, comidas preparadas bajas en calorías, suplementos
nutritivos o programas personalizadas a través de internet que garantizan poco
menos que un milagro.
Pero, según un estudio publicado en la revista científica "Anales de Medicina
Interna", no existe constancia de que estas dietas o productos adelgazantes sean
más eficaces que las lociones para hacer crecer el pelo que se vendían en el
antiguo oeste.
Los autores del estudio, los investigadores de la Universidad de Pensilvania
Adam Tsal y Thomas Wadden, llegaron a la conclusión de que, con la excepción de
"Weight Watchers", nadie sabe en realidad qué dietas funcionan y cuáles son una
pérdida de tiempo y, lo que es igualmente importante, de dinero.
Solamente "Weight Watchers" pudo facilitar datos que apoyan su estrategia, que
básicamente consiste en que los participantes apuntan lo que comen a diario y
eligen alimentos bajos en calorías, como verduras.
Pero incluso en este caso los resultados son modestos, ya que los participantes
perdieron sólo el 5 por ciento de su peso después de entre tres y seis meses de
dieta, y recuperaron buena parte de su peso un tiempo después.
Tsal y Wadden rechazaron la mayor parte de los estudios sobre dietas realizados
hasta la fecha debido a que no cumplen condiciones básicas, como que haya más de
diez participantes, abarquen un periodo de varias semanas o documenten cuántos
participantes abandonaron el programa.
Los investigadores señalan que no hay estudios que prueben la efectividad de
dietas como la "Jenny Craig", el principal programa para perder peso junto con "Weight
Watchers".
Lo cual es grave si se tiene en cuenta que, mientras que hace poco para reducir
los michelines, en cambio sí exprime los bolsillos: "Jenny Craig" -que vende
comidas preparadas- cuesta 1.249 dólares al trimestre.
"Optifast" sale por entre 1.800 y 2.000 dólares cada tres meses, un precio
similar al de "Health Management Resources", que procura una dieta prefabricada
muy baja en calorías (entre 800 y 1.500 al día).
Los investigadores también advirtieron de que algunos programas, como
"Medifast", pueden ser peligrosos, ya que reducen dramáticamente la ingesta de
calorías pero no facilitan supervisión médica, tal y como recomiendan las
autoridades sanitarias.
"Complicaciones serias, incluyendo la muerte, se han producido entre personas
obesas que siguieron dietas muy bajas en calorías sin supervisión médica",
advierten los investigadores.
En cuanto a los programas a través de internet, como eDiets.com, que ofrece
regímenes a la medida, el estudio indica que al cabo de un año los participantes
habían perdido solamente el 1,1 por ciento de su peso inicial.
"Es sorprendente que no haya investigaciones que apoyen la validez de estos
programas tan conocidos", señala Tsal, quien advierte de que la publicidad de
estos programas es engañosa ya que parece que el éxito está garantizado para
quien realmente está decidido a emprender el régimen.
Richard Cleland, de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en
inglés), indica que tradicionalmente esta industria, que mueve más de 1.000
millones de dólares al año en EEUU, ha sido reticente a la hora de informar
sobre los resultados.
Los motivos que explican esta oposición son variados pero, según Cleland, la
industria ha llegado a argumentar que parte de su negocio es "vender el sueño",
y si se sabe cuál es la verdad, este sueño es más difícil de vender.
La clave de los fracasos, no obstante, podría no tener que ver con las dietas en
sí: "No echo la culpa a los programas", señala Wadden, el autor principal del
estudio.
Para Wadden, estos regímenes "luchan contra la biología. Incluso en las mejores
circunstancias, la gente recuperará en un año una tercera parte de lo que
perdieron". |