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Gwyneth Paltrow en ''Shallow Hal'' es el último ejemplo de esta
tendencia cinematográfica, protagonista de la comedia de los hermanos Farrelli
sobre una joven de más de 150 kilos capaz de romper las sillas con su peso, pero
una pluma ligera a los ojos de su amado.
Antes, la mismísima Julia Roberts lució un traje similar, añadiendo a la
estrella unos 30 kilos más de carne, para interpretar a la hermana ''regordeta''
de Catherine Zeta Jones en ''America's Sweetheart''.
Courtney Cox utilizó el mismo truco para recordar en la serie “Friends''
sus supuestos años de peso elevado.
Hay una nueva preferencia de Hollywood, el reino de la anorexia y las tallas
minúsculas, por los ''pesos pesados'', aunque en realidad nada ha cambiado, como
recuerda la directora Allison Anders.
''El uso de actrices esqueléticas con trajes de gordas es la nueva forma,
aceptable al parecer, de volver a los tiempos en los que los actores se pintaban
la cara de negro'', señala Anders.
La moda de los trajes de gordo comenzó con el éxito en 1996 de ''El profesor
chiflado'', protagonizada por Eddie Murphy, capaz de pasar en pantalla de su
figura menuda a alguien tres veces su talla.
Martin Short también los utiliza en su nuevo personaje de televisión (el
entrevistador de famosos Jimmy Glick), y Damon Wayans acaba de filmar un
episodio de su serie de televisión ''My wife and the kids'' (Mi mujer y
los niños), en el que toda la familia engorda por este método
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