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Hay una marca de jabones que decidió apuntar su campaña a las mujeres
comunes. Esas que no pesan 55 kilos, no usan talles XXS y no quieren parecerse a
las modelos de turno. Quizás también sin querer, esa mujer normal, con su forma
natural y sin dietas adelgazantes se está convirtiendo en el nuevo modelo a
seguir.
En general, las que están llevando adelante esta campaña de “ser como uno es”,
son adolescentes famosas o mujeres de cierto renombre que decidieron no
preocuparse por que un crítico se fijara más en sus kilos que es su persona.
Kelly Osbourne (hija del conocido Ozzy Osbourne), por ejemplo, fue
portada de las revistas adolescentes Teen People y Rolling Stone, y la
cantante Lissa, de Bandana, ocupa el lugar de la integrante más
querida por los seguidores del ex grupo musical.
La rapera norteamericana Missy Elliott asegura que le hace caso omiso a
los consejos de su doctor, la Disc Jockey del mismo país, Miss Kittin, dice que
lo que más le interesa es el glamour. Mientras que la famosa cantante pop Pink,
afirma que se ve muy bien frente al espejo, con su silueta abundante.
¿Qué tienen en común estas figuras femeninas, además de ser estrellas del pop
aclamadas y respetadas? Que todas ellas no tienen el cuerpo de una modelo o una
actriz escuálida y se sienten cómodas con ello.
Nuevas generaciones
Al parecer, las nuevas generaciones, a diferencia de la nuestra, están empezando
a comprender que el físico puede ser sensual y atractivo sin portar el look
andrógino tan característico de las últimas décadas, del cual Twiggy fue una de
sus precursoras, allá por los años sesenta.
No, la nueva generación de jóvenes y artistas pop parece no sólo mostrarse
conforme con sus cuerpos rellenitos, sino también exhibirlos con orgullo, mucha
autoestima, y de ningún modo como una especie de rareza o detalle original.
Y aunque no se sepa quién vino primero, si el huevo (los artistas pop) o la
gallina (sus jóvenes seguidores), son muchos los expertos que afirman que
gracias a esta nueva tendencia de orgullo por los cuerpos voluptuosos, que
muestran tanto las figuras públicas, como muchos otros adolescentes, las chicas
más jóvenes están perdiendo el miedo que tenemos muchas adultas a no encajar con
las formas corporales “correctas”.
Esta desconfianza por parte de las chicas al lema de ‘ser flaca a cualquier
costo’, tiene el gran beneficios de que las mismas puedan estar menos
obsesionadas por las dietas y look flaco, algo que a muchas de nosotras, muy
sufridas en la juventud y en la actualidad, jamás se nos hubiera cruzado por la
cabeza.
De hecho, Kelly Osbourne es tremendamente popular entre sus pares adolescentes,
quienes excedidas/os de peso o no, toman su desfachatez y orgullo por rebelarse
a las pretensiones sociales y el mercado, como un camino a seguir e imitar.
Empresas atentas
Muchas empresas acostumbradas a ciertos estereotipos han acusado recibo, y por
ejemplo Pepsi, ha decidido reemplazar a su chica insignia, la escultural Britney
Spears, por Beyonce Knowles, la actriz que trabajaba en Destiny's
Child, quien actualmente ha cambiado mucho desde los tiempos en que
trabajaba con su esmirriada en la popular serie.
Knowles, que también fue protagonista de la revista Teen Vogue, es otra
orgullosa portadora de su figura rellenita, y de hecho, luego de mostrar su
nueva figura en la película "Austin Power 3", respondió a los maliciosos
periodistas, que la atacaron por su nueva figura, diciendo que de hecho le
encantaba comer, y que justamente no lo dejaría de hacer ahora que era una
estrella consagrada, y tenía mayor libertad de movimiento.
Causas de una tendencia
Lo cierto es que por más que a muchos les sorprenda esta aparente nueva
tendencia, la realidad no debería ser tan llamativa como puede parecer.
Y es que si se toma en cuenta que muchas artistas representan a su público, no
sería extraño que, además de las figuras con el clásico look raquítico, surjan
otras que aspiren a convertirse en referentes de esa población occidental que
durante los últimos 20 años triplicó su tamaño corporal, en gran parte por el
mayor consumo de papas fritas, gaseosas, golosinas, cerveza y hamburguesas.
Por eso mismo, tampoco es nada extraño que muchas jóvenes luzcan también con
orgullo sus cuerpos rellenitos, y se nieguen a tener que dejar de vestirse como
aquellas estrellas a las que admiran y se parecen.
El mercado, siempre atento a los cambios, también ha comenzado a experimentar el
fenómeno, y hoy en día, por ejemplo en los Estados Unidos, existen marcas en
pleno crecimiento, como por ejemplo Torrad, que se dedica exclusivamente a la
venta de ropa y accesorios de moda y muy sensuales, como las plataformas de
colores, los vestidos rockeros, los trajecitos posmodernos, o las minifaldas
tableadas, pero con talles especiales XL.
Así, sin camisolas ni pantalones gigantes ni nada por esconder, y con todo tipo
de mensajes de superación y autovaloración, estas chicas están logrando cambiar
los patrones culturales sobre la belleza, para beneficio de nuestras propias
hijas, y por qué no, del nuestro.
Fuente: En Plenitud
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