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Es probablemente una de las ideas más extravagantes que haya pasado por las
cabezas de los científicos e ingenieros militares; parece algo digno de una
serie de humor o una secuela del popular grupo Village People donde distintos
machos disfrazados de varios oficios, entre ellos, un militar, cantaba YMCA.
El caso es que en 1994 entró a estudio en el Pentágono la idea de fabricar una
feroz arma química que provocara apetito homosexual entre las tropas enemigas,
lo que minaría severamente la moral adversaria.
Así lo reveló un documento recientemente desclasificado del Departamento de
Defensa, donde se hablaba de un artefacto con una fuerte sustancia afrodisíaca,
según informó la BBC.
La idea fue presentada en 1994 por el Laboratorio Wright de la Fuerza Aérea de
Estados Unidos, dentro de un paquete de proyectos. La investigación duraría seis
años y costaría 7,5 millones de dólares (casi 4.300 millones de pesos chilenos).
El capitán Dan McSweeney, uno de los altos cargos del Pentágono, habló con la
BBC sobre el arma de destrucción sexual. Dijo que el Departamento de Defensa
recibe "literalmente cientos" de ideas, pero aseveró que "ninguno de los
sistemas descritos en esa propuesta se han desarrollado".
Y para graficar cómo muchas de estas ideas nunca pasan de ser aire en
movimiento, se citaron otros ejemplos. Como el de bombardear el dominio enemigo
con sustancias químicas que atrajeran sexualmente a diversos animales: "Insectos
que piquen o muerdan, roedores u otros animales mayores podrían convertirse en
candidatos para ser atraídos hacia las posiciones enemigas", expresa el
documento.
Otra idea extravagante: se pensó fabricar una sustancia que provocara un mal
aliento "severo y duradero" que permitiera identificar a los enemigos que se
infiltraran en la población civil. Otra: una sustancia que aumentara
abruptamente la sensibilidad de la piel hacia la luz solar.
"Algunas sustancias químicas sólo podrían emplearse contra las fuerzas
enemigas, mientras que otras se podrían usar en grupos del personal enemigo y
civiles. La contramedida sería la descontaminación", indica el documento
desclasificado. |