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Agencias -
El 90% de la isla, refugio de piratas en el siglo VI y cárcel para menores en el
XIX, pertenece al ejército, mientras que las 100 hectáreas correspondientes a
Heliópolis (“ciudad del sol” en griego), una de las colonias nudistas más
antiguas del mundo, es propiedad de 230 personas.
“Heliópolis debe ser un simple asentamiento rústico en donde los amantes del
aire fresco y del sol puedan disfrutar del esplendor de la naturaleza y
descansar de la fatiga de la artificial civilización urbana”, dijeron en 1931
los doctores Gaston y Andre Durville, fundadores de la comunidad.
“Esta isla atrae a la gente libre”, dice Claude Lutz, de 90 años, decana de la
isla.
Sin embargo, la nueva generación aspira a disfrutar de modernas comodidades.
“Tenemos alrededores excepcionales, pero nos gustaría evolucionar", dice Jacques Ollive, que dirige Heliópolis.
El primer cambio llegó en 1989, con la instalación de la red eléctrica
subterránea. “Pero se prohibió el alumbrado público para que pudiéramos seguir
viendo las estrellas y la Vía Láctea”, recuerda uno de los residentes. El agua
tampoco es potable: se utilizan pozos y tanques de purificación. El próximo
avance será la ligera ampliación del puerto y sus instalaciones.
“La gente que sólo quiere confort, simplemente no viene aquí”, asegura Philippe
Fourneau, ex director del dominio.
Para llegar a la isla deberemos aterrizar en el aeropuerto de
Lavandou y acercarnos hasta la población de TOULON-HYERES
y desde allí existen distintos sistemas para acercarnos a este paraíso
mediterráneo
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