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Todo surgió cuando un guardacosta vio correr por una de las
playas de la localidad de Linan, capital de Hangzhou, la provincia más rica del
país, a un grupo de ocho universitarias que se bañaban desnudas. Inmediatamente
el encargado de negocios de un resort de la zona tuvo la brillante idea de
bautizar el lugar como “área de natación nudista”, con la esperanza de atraer
más visitantes.
Sin embargo, las protestas no se hicieros esperar y la controversia por este
recurso publicitario ha dividido a la población local, entre los que defienden
con uñas y dientes el estándar moral que rige la vida de los chinos, y los que
desean la apertura de la sociedad a las costumbres occidentales.
Mientras el “China Daily”, periódico que dio a conocer la noticia en todo el
país, consultaba a un grupo de sociólogos sobre la probable popularización de
playas nudistas en una nación donde conversar sobre sexo y anticonceptivos aún
es tabú, los encargados del resort se apresuraron en traquilizar a la población:
el acceso por ahora será sólo para hombres, pero no se descarta la admisión -a
futuro-de nudistas de ambos sexos.
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